sexta-feira, junho 23, 2006

Reflectir é melhor que agradecer

Asisto un poco sorprendido a la situación actual del mundo editorial.
Por un lado, cada vez se esta produciendo una mayor concentración de los puntos de venta, por medio de cadenas, hipermercados y otras formulas de comercialización de productos. Estas cadenas tienen una política comercial muy clara con respecto al libro: es un mero objeto de venta y generación de ganancias. Detallando por nombres:
- Fnac. Nació como una cooperativa que comercializaba libros y música, y realizaba actividades sociales y culturales. Incluso llego a disponer de un servicio de venta de libros de segunda mano. Pero progresivamente fue incluyendo otros objetos de ocio. En los últimos años en el porcentaje de superficie de venta de libros se ha ido reduciendo a favor de la electrónica y otros productos de mayor valor añadido (en todas sus sedes). En informes internos de la empresa se afirma que el libro es un mero instrumento para atraer compradores de otro tipo de productos.
- Bertelsmann. Compraron diversos “Club del Libro”, “Círculos de lectores”,.. y otros tipos de formulas de venta directa, implantado el esquema de “penalización” al vendedor. Es decir, si el vendedor no llega al cupo mínimo de venta estipulado, tiene que pagar una penalización. Esto ha ido provocando la salida de los vendedores menos agresivos, que coincide con los más conocedores del mundo literario y preocupados por los libros y sus contenidos (el caso de Portugal en un buen ejemplo de lo que ocurre cuando esta empresa adquiere a otra).
- Bertrand. Ha intentado crear un imperio similar a la FNAC, pero solo con libros. Para financiar su expansión en ciudades medias de Portugal ha tenido que acumular fondos de forma rápida. Para ello se ha convertido en una cadena de librerías experta en libros de éxito rápido, libros de auto- ayuda, libros de literatura infantil de baja calidad,….
Estos tres ejemplos me hacen ser bastante escéptico sobre las ventajas que una posible adquisición de Bertrand, por parte de Bertelsmann, puede tener para el mundo del libro. Y tampoco veo las ventajas de que Bertrand habrá en el Estado Español.
Pero lo que me asombra de verdad es la actitud de los pequeños editores. Están negociando con estas cadenas, ofreciendo el oro y el moro, abandonando a las pequeñas librerías especializadas. A los grandes les ofrecen fondo, descuentos, promociones, visitas de autores, exclusividad en ferias,…. Y a las pequeñas condiciones más duras de pagos, limitación de promociones…..
Alguien debería decirles a estos editores que lo de las grandes cadenas es “pan para hoy y hambre para mañana”. Deberían comenzar a aplicar criterios serios de marketing y comenzar a organizar actividades coordinadas con librerías de calidad y especializadas. Lo contrario será su desaparición.

Es como el cuento del cocodrilo y el escorpión.

Tiempo al tiempo.

Carles García Domingo